¿Tu flujo sanguíneo es suficiente para recuperarte sin llegar a la fatiga?

FLUJO SANGUINEO Y FATIGA

Al hacer ejercicio se crea en los músculos la necesidad de un mayor aporte de sangre oxigenada, por este motivo el ritmo cardíaco se acelera y aumenta el flujo sanguíneo. Cuando pasamos a la fase de recuperación, esta depende tanto de nuestro entrenamiento como de factores externos como la edad, la temperatura, etc.

La recuperación, al igual que el ejercicio, va mejorando diariamente. Si no tenemos una recuperación trabajada día a día alcanzaremos el punto de fatiga y, por lo tanto, perdida de forma física. Hay diferentes tipos de fatiga, entre las causadas por la intensidad del flujo sanguíneo se encuentran la fatiga metabólica y la fatiga músculo esquelética.

Cuando realizamos un deporte aumenta el nivel de CO2 y la presión arterial de O2 disminuye junto con el PH, lo que provoca una vasodilatación arterial. Cuando entrenamos aeróbicamente mejoramos la capacidad del sistema respiratorio y cardiovascular para que puedan realizar un mayor transporte de nutrientes y O2 al músculo, al mismo tiempo que retiran las sustancias nocivas. A parte del aporte que necesita el músculo, el cerebro también necesita aumentar su flujo sanguíneo para poder acelerar la respuesta nerviosa.

Si hay un menor aporte sanguíneo durante la recuperación, esta será más lenta y puede llevar a fatiga tanto respiratoria como muscular. En cambio, si se entrena la recuperación, es decir, al finalizar el ejercicio comer alimentos ricos en hidratos de carbono que aporten sodio, potasio, azúcares, calcio para que restituyan el glucógeno de los músculos e ingerir abundante agua conseguimos disminuir el nivel de fatiga.

El flujo cardiovascular es importante tanto, a la hora de realizar deporte como a la hora de iniciar la etapa de recuperación, ya que las arterias y las venas son las encargadas de realizar el transporte de sustancias al músculo. Si nuestro sistema sanguíneo hace bien su trabajo no entraremos en la siguiente fase de fatiga.

 Durante la etapa de recuperación hay una disminución de la captación de O2 que representa el costo de energía necesaria para formar el ATP y la Fosfocreatina gastados en la creación de mioglobina muscular. También hay un porcentaje de glucógeno consumido en eliminar el aumento de temperatura y un aumento de insulina y glucagón en sangre por lo que la glucosa en músculo es 3 o 4 veces mayor que en reposo. El flujo sanguíneo es el encargado de liberar al músculo de todas las sustancias no necesarias y aportar O2 para la recuperación muscular.

Como hemos dicho anteriormente, la recuperación se entrena al igual que el ejercicio físico. Un mayor entrenamiento y mejores hábitos al terminar el deporte, como comer hidratos de carbono, beber y realizar estiramientos nos ocasionan un menor tiempo de recuperación sin necesidad de llegar a la fatiga. Esta es la única manera de poder realizar ejercicio continuado en el tiempo, ya que así prevenimos rupturas de fibras y, además, problemas cardiovasculares y respiratorios. Aumentar la cantidad de bombeo de sangre para todo nuestro cuerpo hace que corramos menores riesgos a la hora de sufrir un accidente cardiovascular.

0 Comentarios

Dejanos tu respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Paste your AdWords Remarketing code here