Dormir en el espacio

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Después de un largo día en el espacio o de maniobras en la Estación Internacional Espacial (ISS), no hay nada como un buen descanso. Pero dormir a 431 kilómetros de la orbita terrestre es ligeramente distinto.

 

En la ISS la mayoría de los astronautas disponen de un pequeño camarote propio donde poder descansar. La sección norteamericana está formada por cabinas privadas e insonorizadas donde los tripulantes pueden escuchar música, utilizar su ordenador portátil y guardar sus efectos personales en un gran cajón o dentro de redes fijadas a las paredes. Los habitáculos también disponen de una lámpara de lectura, un estante y un escritorio. Son un espacio personal en el que pueden tener sus cosas y encontrar tranquilidad. Es importante dentro de la nave que estas zonas estén bien ventiladas. De no ser así, los astronautas podrían despertar privados de oxígeno y sofocados.

 

Cada 24 horas hay 16 crepúsculos en la ISS, por lo que no es fácil saber cuando llega la hora de dormir. Los astronautas trabajan siguiendo un horario diario y estricto. Una investigación publicada en el The Lancet Neurology, revela que de media los astronautas apenas duermen seis horas, a pesar de que el tiempo establecido por la NASA para el descanso es de ocho horas y media. “El déficit de sueño es algo generalizado entre los tripulantes”, Asegura Laura Barguer, doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. La fatiga acumulada por un mal descanso continuado, sostienen los científicos, puede acarrear consecuencias más graves cuando en el futuro se realicen viajes de larga distancia con destinos como Marte. De ahí la importancia que también tiene, por supuesto, una buena recuperación en el espacio. Algunas de las técnicas que recomiendan son la utilización de máscaras para dormir, bajar la persiana para impedir que el sol entre y tener un momento de relajación previo. Para despertar la tripulación utiliza un despertador o música emitida por el control de emisión desde la Tierra.

 

La emoción por el viaje, la tensión de las tareas a realizar, la suma del ambiente de ingravidez y la desestabilización biológica dificultan mucho dormir adecuadamente en una misión espacial. Pero pese a todas las dificultades, las técnicas que favorecen el descanso son las mismas que en tierra firme. Unos buenos hábitos para conciliar el sueño y un buen equipo de descanso, son esenciales tanto aquí como en el espacio exterior.

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